lunes, 24 de octubre de 2011

El Presidente admitió lo que sus generales ya habían notado. Han muerto 21 uniformados en 48 horas.



La habitual ofensiva de las Farc antes de las elecciones encontró un aliado en el descuido de los militares para hacerle más daño a la Fuerza Pública y generar más ruido sobre la real fortaleza de las guerrillas.
Ayer, antes de subirse al avión que lo llevó a Tame, donde las Farc mataron a diez uniformados el sábado, el presidente Juan Manuel Santos reconoció lo que sus generales ya habían venido notando: las patrullas desplegadas en el país no están cumpliendo los protocolos de seguridad mínimos.
En los recientes ataques de Tumaco (Nariño) y Arauca, en los que murieron 20 uniformados, los soldados llevaban más de 24 horas en las zonas donde fueron atacados y no habían puesto en marcha el protocolo 'Patrullas dirigidas', que los obliga a evaluar los puntos débiles de su ubicación, para situar centinelas

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